NACUBO

My NacuboWhy Join: Benefits of Membership

E-mail:   Password:   

 Remember Me? | Forgot password? | Need an online account?

Business Officer Magazine
Loading

Conceptos de espacio

Sin importar si las instalaciones son muchas o son escasas, existe una correlación directa entre la utilización del espacio y los objetivos de sustentabilidad. A continuación describimos como diseñar planes que combinen la forma, función y eficiencia.

Por Sally Grans-Korsh

Un refrán familiar entre los ambientalistas dice lo siguiente: "El edificio más verde es el que no se construye."  Es muy cierto que el espacio es un factor económico importante para cualquier universidad, ya sea por que  la institución está construyendo para el crecimiento,  operando con exceso de espacio, actualizándose, haciendo renovaciones o monitoreando  las instalaciones, o las utilidades.   Se añade  a la lista los demás elementos de la administración general y de operación; la gestión administrativa y de espacio para eventos, la mayoría de las cuales caen dentro de los parámetros de la oficina de negocios.

Puede leer la versión en Inglés de este artículo aquí.

Los costos de las instalaciones pueden ser  obvios y ocultos al mismo tiempo, esto es, si no se controlan e investigan cuidadosamente.   Por ejemplo, durante la "carrera armamentista" para construir recintos atractivos con todas las comodidades posibles, se hizo hincapié en el gasto de capital inicial del proyecto (obvio) -y no necesariamente el 200 o 300 por ciento del costo (oculto) adquirido por metro cuadrado durante la vida de dicha instalación.

Cuando se trata de la gestión del manejo de los costos, los líderes de las instituciones suelen hacer hincapié en el componente del costo de las utilidades en el presupuesto operacional.   Si bien este enfoque incluye los beneficios adicionales de la mejora de la sostenibilidad global y la reducción del impacto ecológico de la institución, tales gastos comprenden, en promedio, sólo el 2 al 8 por ciento del presupuesto general de las universidades.  Muchos otros factores importantes están asociados a la eficiencia global del espacio.  Sin embargo, la mayoría de los recintos han concentrado sus esfuerzos en las áreas de energía y servicios públicos.  Por ejemplo, en la primera encuesta de sostenibilidad de NACUBO, se encontró que el 69 por ciento de los planteles ya habían instalado la iluminación LED y un 75 por ciento habían instalado otros dispositivos para reducir el consumo energético y el costo asociado.

Por otra parte, otras acciones tienen el potencial de alcanzar mayor ahorro que lo que se gasta en el presupuesto en lo que utilidades se refiere.  Por ejemplo, el espacio de oficinas en el recinto puede ser de hasta un 30 ó 40 por ciento de los pies cuadrados totales.  Espacio que a menudo es mayor que el espacio destinado para salones y laboratorios.   Esto significa que en la evaluación de uso, de eficiencia, además de la revisión de la programación de horarios de las diferentes oficinas privadas, puede generar ahorros sustanciales.

A menudo, los problemas del día a día de la administración universitaria tienden a impedir una reflexión a largo plazo, en cuanto a espacio se refiere.  Sin embargo la mejora del espacio ayudará a alcanzar solvencia financiera global, así como sostenibilidad en el recinto.

Para llevar  la gestión del espacio al próximo nivel, los líderes pueden hacer lo siguiente (1) determinar tendencias  que influyen en las necesidades de espacio y decidir sobre las respuestas más rentables, (2) establecer una cultura de la eficiencia y sostenibilidad; (3) tener en cuenta la programación de horarios adecuada para optimizar el uso del espacio, y (4) proporcionar la flexibilidad para la evolución de las necesidades curriculares y técnicas de enseñanza.

POBLACIÓN Y PROGRAMACIÓN

Según el informe "Llamando a la puerta de la universidad "publicado en 2012 por la Western Interstate Commission for Higher Education (WICHE), la oferta de egresados de escuela secundaria de Estados Unidos está cambiando.  Después de muchos años de crecimiento, en tasas de graduación, las proyecciones indican que el país experimentará una tendencia plana o negativa en las próximas décadas.  Por ejemplo, el número de graduados de escuela secundaria aumentó 22.6% entre 1997 y 2007.  En la próxima década, de 2007 a 2017, el crecimiento se detendrá virtualmente, en un cuarto de por ciento (0.25%).  Para la década siguiente (2017-2027), la disminución prevista se estima en un 2.2%.

Aunque el promedio nacional indica disminuciones en la  escuela secundaria, no todos los estados del país tendrán una disminución igual.   De 2012 a 2022, Arizona y Nevada experimentarán un crecimiento fuerte en la población estudiantil de escuela pública, con un aumento de 34% y 65%, respectivamente.  Otros estados, como Rhode Island experimentarán un descenso del 22% en su población estudiantil de nuevo ingreso; Nueva York disminuirá en un 10%, y Connecticut en un 5%.  El Distrito de Columbia verá la mayor caída en los graduados de escuelas secundarias públicas entre 2012 y 2022, con 26%.

Ya sea disminuyendo o aumentando, estas estadísticas son sobrecogedoras en lo que se refiere a   los excesos de espacio de los recintos o necesidades adicionales.  Añada a esto el hecho de que el desempleo prolongado ha llevado a los adultos a regresar  a la escuela para completar sus estudios o a readiestrarse en nuevos campos, asistiendo a menudo como estudiantes a tiempo parcial.   Como se señala en el artículo  "Dawning Demographics", de la edición  de julio-agosto del Business Officer, "las proyecciones de las  estadísticas de la educación para 2021 (publicado por el Instituto de Ciencias de la Educación del NCES), reportan un incremento de 32 por ciento en la matrícula de los estudiantes de 35 años o más entre 1996 y 2010.  Ese número proyecta un aumento de un 25 por ciento entre 2010 y 2021."

Añada a esto  la afluencia de veteranos militares que reciben  beneficios de educación bajo el proyecto de ley  del  G1 Post-9/11.  En combinación, estas tendencias señalan la importancia de la evaluación del espacio y la redistribución.

Espacios abiertos.  Departamentos distribuidos en espacios no utilizados, aulas que se utilizan menos de un puñado de horas a la semana, oficinas vacías o utilizadas para el almacenamiento.  Dichos espacios igualmente necesitan de mantenimiento y renovación permanente, por no hablar de las utilidades.

Para verlo desde el lado positivo, sin duda el espacio se puede utilizar para obtener beneficios económicos para la institución si se convierten, por ejemplo, en una expansión para  grupos de K-12,  en bibliotecas u otras oficinas gubernamentales.   

Un ejemplo de esta estrategia se puede ver en Riverland Community College, (Austin, Minnesota), donde Judy Enright, directora de la planta física, ha trabajado tenazmente para arrendar  a socios complementarios más de 30,000 pies cuadrados de espacio poco utilizado.  Por ejemplo, la universidad convirtió 10,000 pies cuadrados de espacio disponible para el  Centro de Fuerza Laboral federal y estatal, mientras que también proporciona servicios a los desempleados y sub- empleados.   Este enfoque sirve a la población en general y también beneficia a la universidad, ya que el centro es un conducto de contratación directa para los programas de la universidad.

La universidad consiguió además, contratos de arrendamientos con una corporación sin fines de lucro que brinda servicios a la televisión pública local.   En otras gestiones, el recinto ha colaborado con socios de la industria y de la comunidad para financiar una renovación de $3 millones que resultó en un centro de cuidado de niños de 17, 000 metros cuadrados, centro que sirve a toda la región.  "Tener más personas que vienen al recinto ayuda a aumentar nuestra presencia en la comunidad y también beneficia a áreas como la cafetería, librería, y las máquinas expendedoras", dice Enright. 

El análisis del espacio orientado a la eficiencia puede resultar en un gran número de opciones de mejoras.  Además de sus alianzas únicas, Riverland consolidó dos salas tipo auditorio que no estaban en uso y demolió algunos edificios ineficientes.  La combinación de la demolición, renovación y reutilización-, así como el intercambio de articulación del espacio ha logrado un uso más robusto y productivo de las instalaciones.

Contracción del Aula.  La demanda inesperada tiene un impacto tremendo en los costos cuando se requiere de la construcción de nuevas estructuras.    De acuerdo con el 18vo Informe Anual de Construcción de la revista College Planning and Management, el costo promedio (que puede variar según la región y la economía local) para diseñar y construir un nuevo edificio de salones de clase es de aproximadamente $353.00 por pie cuadrado.  Por lo tanto, incluso añadir un espacio pequeño  para oficinas o salones de, digamos,  2,000 metros cuadrados, puede costar más de $700,000.   Sin embargo, como se señaló anteriormente, los costos de construcción son sólo una fracción de la inversión a largo plazo de costos.  Según estimados de Sightlines, una firma de consultoría en el área de educación superior, los costos diferidos de mantenimiento están en 5% al año, además del $1.50 a $5.00 por pie cuadrado en utilidades.

El tiempo es un problema adicional cuando la necesidad es de crecimiento inmediato.  Es raro que un espacio significativo se pueda construir en menos de un ciclo de 6 a 10 años.  Obviamente, las universidades públicas tienen que iniciar la legislación, por otro lado, para las universidades privadas, la gestión de recaudación de fondos de esta envergadura requiere un tiempo de espera bastante largo.  El arrendamiento de espacio puede ser una opción, pero en las zonas urbanas escasas, esta opción puede ser demasiado costosa. 

La reutilización y renovación de los espacios son a menudo las mejores opciones.  Como ejemplo de esto, Queensborough Community College, en Bayside, Nueva York, ha adoptado un enfoque de dos vías para la mejora de la eficiencia del espacio.   Este enfoque surge a la luz de un aumento del 43% en estudiantes de tiempo completo durante el periodo de otoño de 2006 al otoño de 2011.  Con cerca de 12,000 estudiantes en comparación con la proyección de menos de 6,000 fue fundamental para la universidad estudiar el uso de su espacio y considerar qué oportunidades podrían estar disponibles para atender este crecimiento inesperado.

Sherri Newcomb, vicepresidenta de finanzas y administración, lideró dicho esfuerzo en conjunto con Marc Carpentier, director de investigación y planificación de presupuesto.  Juntos, dedicaron tiempo al análisis de datos con el objetivo de lograr una mejor comprensión de las necesidades del departamento.  Usando un programa de informática para la  programación de horarios, la universidad analizó el tamaño  y tipo de los salones, la disposición de los asientos, la capacidad, y por último las horas diarias de uso.  Los datos resultantes se convirtieron en la base para una mejor alineación y suministro de equipo en los espacios para conseguir programar cambios de horarios importantes.     

Una iniciativa importante fue el utilizar equipo que podría convertirse de estaciones de computadoras a mesas de dibujo, lo cual permitió crear tres salones que ahora se utilizan para múltiples programas.  Sillas móviles lograron transformar laboratorios tradicionales en zonas para clases tipo conferencia.  Estos dos cambios, además de un par de modificaciones de horario, constituyeron un primer paso hacia la eficiencia de la universidad,  evitando así la construcción de 14,000 pies cuadrados, gracias a la reutilización de espacios nuevos o significativamente renovados.

Una segunda iniciativa fue la programación de horarios centralizada, con el acuerdo de las partes interesadas, lo cual eliminó la necesidad construir 9,000 pies cuadrados de nuevo espacio de salones de clase.   Los dos proyectos evitaron al recinto la necesidad de construir una estructura de  23,000 metros cuadrados a un estimado de 10 millones de dólares en capital y gastos operacionales.   Newcomb señala: "Cualquier proyecto de reasignación de recursos es peligroso.  La gran ventaja de los análisis que utilizamos fue que la información ha creado una plataforma desde la que podemos empezar discusiones racionales e informadas sobre la forma en que estábamos usando este recurso escaso - nuestro espacio".

La clave para el éxito del proyecto, dice, estaba en trabajar de cerca con cada departamento académico.  "No fuimos a tratar de hacer una venta a base de números.   En lugar de eso, tratamos de aprender lo más posible acerca de las necesidades y los retos operacionales de cada departamento.  Luego trabajamos en colaboración para desarrollar soluciones que pudiesen satisfacer las necesidades de los departamentos, al tiempo que se  permitió que la universidad mejorara el uso de su espacio."

CULTURA DE EFICIENCIA Y SOSTENIBILIDAD

Las utilidades, operaciones y el mantenimiento reflejan los activos físicos de una institución.  Los esfuerzos para reducir estos costos reflejan la cultura y la actitud hacia la administración financiera.   Así que, un plan de sostenibilidad en el tema de energía puede conducir a un 10-25% de mejora en el uso de la misma.  Por ejemplo, la Junta de Regentes de Tennessee  otorgó recientemente un contrato para proporcionar mejoras de eficiencia energética en 16 centros de enseñanza superior, con más de 5.25 millones de pies cuadrados de espacio.  Los costos anuales de más de $7.4 millones se redujeron en un 30% por medio de actualizaciones de control de energía, medidas de conservación de agua, sistemas de bombeo variable, calefacción y aire acondicionado, y mejoras en la iluminación.

Del mismo modo, el reciente articulo de NACUBO, "Liderando la Nación hacia un futuro energético seguro", informa que la Universidad de California Davis se  ahorró  unos $3 millones anuales estimados en costos de electricidad por medio de proyectos de iluminación de bajo consumo, además de los ahorros derivados de la reducción los costos de enfriamiento y mantenimiento.  (Para leer este articulo accede a www.nacubo.org e introduce "Leading the Nation "en el cuadro de búsqueda.)

Aquellas instituciones comprometidas con una cultura de eficiencia están encontrando maneras creativas para disminuir el consumo de energía.  Estas incluyen:

  • Liberación y reutilización.  En el recinto rural de Minnesota West Community Technical College, en Jackson, un proyecto innovador propone vender un edificio, situado en una zona de inundación, y  re utilizar un espacio existente y poco utilizado en el recinto principal para promover un programa de línea de trabajo técnico.  La universidad planea renovar este espacio obsoleto, convirtiéndolo en un entorno de alta eficiencia energética que ahorra a los estudiantes tiempo en transportación y reduce el impacto ecológico  de la universidad.
  • Sinergia sustentable.  Hacer buen uso del espacio provoca una mayor eficiencia en la utilización de utilidades y en general en la "densidad".  Además, una sinergia distinta ocurre con frecuencia cuando las personas trabajan juntas en las oportunidades de beneficio mutuo.  Tal fue el caso en Mesabi Range Community y Technical College (MRCTC) en Virginia, Minnesota.  La situación surge de tres situaciones distintas: el declive en la población estudiantil, el cual resultó en exceso de espacio en un recinto, mientras que en otro, el surgimiento de programas emergentes creó desafíos, y una creciente necesidad para cumplir con la demanda regional de mano de obra.

Para atender estas situaciones, los líderes de la institución, idearon una solución que contaba con la participación de otros dos recintos: Itasca Community College, en Grand Rapids, Minnesota, institución de dos años, el cual se había quedado sin espacio, y una universidad estatal de cuatro años, Minnesota State University Mankato, quien estaba interesada en la expansión de un programa de grado de ingeniería de cuatro años.   La idea: los dos primeros años de la carrera de ingeniería se imparten en Itasca (aproximadamente 40 millas de Virginia),  y las dos últimas en el campus de Virginia, que se encuentra cerca de numerosas empresas mineras que ofrecen internados para estudiantes con potencial de empleo a tiempo completo.  La colaboración implica codirectores y profesores de ambas instituciones: Itasca y Mankato.

La primera fase de un proyecto de tres, fue la renovación de 12,000 pies cuadrados de espacio y un laboratorio, autorizado por la legislatura estatal en 2010.   Cuarenta estudiantes de este programa 2 + 2 se graduaron en 2011, y el 93 por ciento fueron empleados inmediatamente en la región minera del estado. 

Mike G.  Johnson, rector retirado recientemente de  Itasca, señala: "Este programa es único, incluye tres recintos  que en última instancia se reutilizaron  y se transformaron en un solo recinto.  Esta gestión mientras beneficia tanto a los estudiantes como a la fuerza trabajadora, ya que asegura la retención de ingenieros cualificados en esta región."  La sostenibilidad se forjó a partir de la reutilización del  espacio poco utilizado, dice Johnson, así como la no duplicación de servicios de alimentos, biblioteca, laboratorios de computación, o áreas de bienestar.  El proyecto reduce aún más los problemas del impacto ecológico  por viajes eliminados y la alineación de los internados con la realidad de la demanda laboral.

MEJORAS EN HORARIOS, REDUCCION DE COSTOS

La medición y la evaluación comparativa de la programación de horarios de clases  son fundamentales para la utilización óptima de las instalaciones físicas.   La programación de horario centralizada - lo cual a  menudo significa la pérdida de espacio para los departamentos y la renovación de espacios  flexibles a la aplicación de nuevas técnicas de aprendizaje - es cada vez más común.

El uso de los salones de clase se puede medir a base de dos factores: horas programadas y los asientos ocupados.  Si tenemos salones inadecuadamente equipados o laboratorios de enseñanza  que se utilizan sólo entre 5 y 10 horas a la semana, la tasa de utilización puede variar de 12 a 25 por ciento.  Los líderes empresariales, en particular en las instituciones con fines de lucro,  encontrarían inaceptable un porcentaje tan bajo de espacio dedicado a la misión primaria que es la enseñanza.    

Al mismo tiempo, no hay normas nacionales que definan el uso óptimo de un salón de clase, y las directrices para la utilización del espacio varían en todo Estados Unidos, dependiendo de la institución, estado y región.  Las diferencias en la misión y los activos físicos existentes impiden la aceptación universal de directrices concretas.

Dicho esto, los recintos pueden mejorar el uso mediante la comprensión del inventario de espacios, revisión de tiempo  en que están ocupados y  análisis de  los datos relacionados.

  • Un estudio de un programa de horarios  centralizado.  La Universidad de Arkansas, en Fayetteville, ha dado grandes pasos en la programación centralizada de horarios, en la modernización de laboratorios y salones, y mejoró la utilización neta.   Michael R.  Johnson, vicerrector asociado de instalaciones, junto con un equipo de administradores, profesores y otro personal, implementó una serie de planes para mejorar el uso del espacio de la universidad.

El recinto estaba en una etapa o modo de crecimiento en el  2004,  por lo cual era preciso contar con un proceso de planificación de horarios centralizada para asegurar que todo el espacio se utilizaría con eficacia.   Para el año 2006, los cálculos mostraron que la universidad tenía tasas de utilización de 40% para el uso de la sala de clase y el 44% de ocupación de asientos para sus casi 16,000 estudiantes.

El recinto difundió estos datos para comunicar tanto al liderato como a la facultad las ventajas de una mejor programación de horario.  La universidad logró la implementación total del  proceso central en el 2011, tomándose así el tiempo necesario para que todos los departamentos entraran en el sistema.  Para el 2012, el recinto había aumentado a un 77% la utilización de sus salones de clase y un 80% la ocupación de asientos, con una matrícula de 25,000 alumnos.  Johnson explica: "La comunicación es crítica y el desarrollo de un sentido de pertenencia entre los administradores y la facultad para mejorar el uso de los salones y evitar la construcción innecesaria  o renovación de espacios."

  • Considere  las proyecciones de matrícula.   Howard Wertheimer, director de planificación de capital y de gestión de espacio del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta, se esfuerza por impartir "directrices racionales y prácticas para maximizar los activos de las instalaciones del campus".  Una estrategia que promueve es  la de evaluar y ajustar el espacio de instrucción basado en las proyecciones de matricula, independientemente de los precedentes históricos o ubicación geográfica.   Al adoptar un enfoque holístico de la planificación, los administradores pueden optimizar el número de asientos ocupados, y como consecuencia utilizan el recinto a su máxima capacidad.

Las instituciones más pequeñas también pueden beneficiarse del análisis detallado de esta información.   Tal es el caso de Kari Christiansen, vicepresidenta de servicios administrativos en Central Lakes College, en Brainerd, Minnesota, quien analizó los datos de horarios semanales y descubrió una necesidad desproporcionada de salones más grandes.  Ella planeó una reforma  económica que incluyo la renovación de tres salones de 20 asientos, para convertirlos en dos de 48 asientos.  "En tiempos de  escasos recursos, el recinto tiene que ser utilizado en toda su extensión ", dice ella.  "Al hacer múltiples espacios más grandes, fuimos mas eficaces tanto la gestión de instrucción como en el uso de las instalaciones."

Aunque las misiones de las instituciones varían, la planificación práctica es un componente importante para lograr eficiencia en el uso del espacio y la sostenibilidad. 

GESTIÓN DE METODOLOGÍA

Los cambios globales que afectan a la educación superior también pueden alterar el uso del espacio

  • Modelos y modificaciones.  Los nuevos modelos de educación y de planificación de horarios, tales como cursos masivos en línea abiertos (MOOCs) así como otros tipos de aprendizaje en línea, pueden ser tan exasperantes como favorables.  Esto puede ser así, puesto a que las instituciones deben contar con el apoyo técnico necesario para acomodar los horarios de los estudiantes.  Sin embargo, a pesar de los términos "distancia "o aprendizaje en línea, los componentes de su programación se mantienen "presenciales" en cada recinto.

Los estudiantes a menudo están en algún recinto tomando una clase en línea por conveniencia de horario mientras toman clases presenciales.  Y las clases híbridas, que incluyen tanto instrucción en línea como presencial, plantean sus propios problemas de agenda.  Si varias clases en línea se reúnen, por ejemplo, en un bloque de dos a cuatro horas durante la misma semana de un semestre, el recinto  puede no ser capaz de dar cabida a todas ellas.  Para atender esas dos situaciones, es necesario aumentar los espacios de laboratorios de computación, o los salones con acceso WiFi.   Encontraron significativa eficacia horario usando clases híbridas.

Como ejemplo de este tipo de planificación encontramos que el Recinto de Rock Valley College, en Rockford, Illinois, encontró  eficiencia significativa en los horarios usando las  clases híbridas que un  50% del tiempo se reúnen en línea y  50% de forma presencial.   Los estudiantes de cada uno de las dos clases utilizan el mismo salón, con un arreglo de dos secciones.   En otras palabras, dos clases híbridas comparten un salón en un horario de lunes y miércoles (o martes / jueves), una sección se reúne cara a cara el lunes, la segunda sección se reúne cara a cara el miércoles.   Para otro ejemplo de espacio diseñado para múltiples métodos,  vea  el recuadro "combinar los beneficios de física y virtual."

  • Colaboradores del equipo.  A medida que los lugares de trabajo  se hacen más colaborativos, los estudiantes deben aprender a trabajar en equipo, una tendencia que aumenta la necesidad de pequeñas salas de conferencia o salas de equipo.   Según David Moore, un arquitecto con experiencia en proyectos universitarios, las salas de trabajo en equipo son de gran necesidad principalmente para las bibliotecas.   No importa cuántas se construyan, al parecer siempre hay una necesidad  por  más.   Por ejemplo, en la Universidad de Clemson, en Clemson, Carolina del Sur, se realizó un estudio que reflejo que se requería un incremento de 16 salones para un  total de 40 salones de estudio, y  un aumento similar en la Universidad de Western Carolina, en Cullowhee, Carolina del Norte.   Las bibliotecas públicas también se están moviendo en esta dirección.   Moore dice: "Muchas bibliotecas públicas están pidiendo más de estos espacios pequeños para poder atender a las actividades pequeñas de sus patrocinadores,  incluyendo a los estudiantes que trabajan en proyectos de grupo por las tardes y los fines de semana."

Estos espacios de aprendizaje activo que proporcionan mayor flexibilidad para los estilos de aprendizaje de hoy en día, sin duda pueden llegar a costar más debido a las herramientas tecnológicas necesarias para su funcionamiento, muebles flexibles, y más metros cuadrados por estudiante.    Otros elementos que pueden añadir complicaciones a la planificación son el tener que hacer malabares  con los recursos financieros, el tiempo de inactividad para la construcción y la adquisición de equipo adicional para actualizar los espacios de cada proyecto.   En defensa a esta gestión, Bob Beichner, director de la iniciativa de educación STEM en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Raleigh, dice: "Estos espacios, una vez construidos, se utilizan a menudo de forma ininterrumpida desde la mañana hasta la noche - por lo cual resulta en una inversión justificada".

En una gestión similar, la Universidad de Dakota del Norte, en Grand Forks, completó recientemente un estudio de la utilización del espacio y de planificación de horarios para conocer detalles de la eficacia de espacios de aula y las formas de mejorar su uso a la luz de un aumento en matrículas.   La utilización general de salones estaba en 86%, la de las salas de lectura en un 97%, la utilización de los laboratorios en un 63%.  Explica Peggy Lucke, vicepresidenta asociado de finanzas y operaciones, que aún cuando la mayoría de las configuraciones apoyaban un ambiente de clase tradicional, "identificamos un puñado de espacios con potencial para la actualización de tecnología que nos permita crear varios espacios de aprendizaje activo."

  • Medidas más extremas.   Los ahorros adicionales de espacio pueden ser el resultado de la elaboración de programas agresivos.  Joseph E.  Grasso, decano asociado de finanzas, administración y relaciones corporativas de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, y el primer presidente del Panel Asesor de Sostenibilidad en NACUBO, comenta que podría producirse un mayor ahorro de espacio si las universidades desarrollaran  programas de todo el año, con graduación en tres años.

"El sector de la educación superior es un sector de uso intensivo de activos con muchos edificios de alta calidad, y muchos de nuestros colegios y universidades utilizan sólo plenamente sus edificios por ocho o nueve meses al año.  Con el aumento creciente de costos en la educación y la necesidad de frenar el crecimiento de nuestras emisiones de carbono, además de los costos físicos, podemos pensar que algunos colegios y universidades deberían considerar los programas académicos de todo el año y, posiblemente,  para acortar el tiempo de estudio a tres años calendario."

Sin importar  cuales sean las prioridades de espacio de su institución, trabajar en un plan maestro para lograr la eficiencia en el uso de las instalaciones tiene  numerosos beneficios.  Para la Universidad de Dakota del Norte, dice Lucke, "El proceso de mejora de la utilización del espacio sirvió para estimular una excelente discusión sobre cómo mejorar la prestación de servicios académicos en general, por lo que el estudio tiene un impacto  mucho mayor que simplemente mejorar el uso del espacio."

SALLY GRANS-KORSH es directora de Manejo de instalaciones y de políticas ambientales en NACUBO.